Carta a la embajada de la República Dominicana en los Países Bajos


S.E. Guillermo Piña Contreras

Embajada de la República Dominicana ante el Reino de los Países Bajos

Raamweg 21-22

2596 HL

La Haya

A Su Excelencia Guillermo Piña Contreras, Embajador de la República Dominicana en los Países Bajos,

Le escribo para expresar mi horror y mi condena ante las deportaciones forzadas por el estado dominicano hacia sus ciudadanos dominicanos de ascendencia haitiana.

Fui informado de deportaciones forzadas en la comunidad de Solares de Milton en Barahona. Se ha denunciado que agentes del ejército están encañonando, deteniendo y obligando a inmigrantes y dominicanos de ascendencia haitiana a subir a vehículos, para luego ser abandonados a su suerte en la frontera con Haití.

El Gobierno dominicano ha demostrado una clara ausencia de voluntad política para resolver esta crisis humanitaria que viven miles de inmigrantes haitianos de tercera y segunda generación, y de dominicanos de ascendencia haitiana, quienes actualmente tienen un futuro incierto, clasificados de ‘residentes’ o ‘apátridas’, sin ciudadanía legal, se les priva de acceso a la educación, atención médica y trabajo digno, entre otros derechos humanos.

Durante muchos años, República Dominicana ha negado a las personas dominicanas de ascendencia haitiana el acceso a sus documentos de identidad.

El gobierno actual esta usando el criterio de la fecha 1929: fecha que concluyó una historia dolorosa entre los países Haiti y República Dominicana, armando el camino hacia el masacre de 1937. Las matanzas, administradas por oficiales de Rafael Trujillo, empezó con ahuyentar a los haitianos, como esta haciendo el gobierno de Danilo Medina hoy.

La nostalgia para el Trujillismo es un peligro que también puede afectar a los dominicanos. Los reportajes de esta política daña a muchos dominicanos quienes ya están suficientemente estigmatizados y vulnerables cuando intentan a viajar por países con duras políticas de migración.

Una democracia debería representar a todos sus ciudadanos, en vez de unir mayorías con violencia en contra de minorías.

Las memorias de hostilidades entre sus países es herida cual se mantiene abierta con violencia jurídica y con la política trujillista. La política de deportar sus propios ciudadanos a base de sus ancestros y sus apellidos de origen haitiano, podría desestabilizar cualquier orden democrático en la República Dominicana, abatiendo con los frágiles pilares constitucionales de una democracia jóven.

Hay suficientes ejemplos de países quienes usaron la manipulación de memoria histórica de tragedias nacionales en el siglo XX: aquellos lograron hacer revivir tensiones étnicas, un ejemplo reciente europeo serían los sucesos en las regiones yugoslavas.

Usted, siendo un escritor reconocido y altamente estimado en el Caribe hispano, también podría ser fácilmente afectado por el anti-intelectualismo como política del estado dominicano actual.

Sus colegas, escritores haitianos como Edgewick Danticat recientemente han aparecido en el New York Times y otros medios en los EEUU revelando al público extranjero los sucesos en República Dominicana. En 2013, su colega Mario Vargas Llosa, novelista peruano conocido en la isla por sus lazos con su público dominicano, comentaba en diario El País sobre la violencia jurídica y estatal en la República Dominicana hacia los dominicanos de orígenes haitianos. Esto llevó a su nuevo estado de Persona Non Grata dado por el gobierno.

Justamente el 2013 fue el año cuando esta situación alcanzó un punto crítico cuando, en septiembre de ese año, el Tribunal Constitucional del país dictó una indignante sentencia que, de la noche a la mañana, privó a decenas de miles de personas de su nacionalidad dominicana. Estas personas se convirtieron en apátridas, sin nacionalidad.

Las consecuencias del rehusar la documentación para los dominicanos de orígenes haitianas, llevan resultados dramáticos para su vida diaria, y también para el disfrute de sus derechos humanos fundamentales: la negación de sus documentos les imposibilita el trabajar en el sector formal, acceder a educación superior o contraer matrimonio. Estas personas se encuentran con obstáculos a la hora de recibir atención médica adecuada o viajar. Viven en los márgenes de la sociedad dominicana.

Las deportaciones de ciudadanos a base de su etnia, contiene la implicación de repetir las leyes raciales en Europa de los años 1930, la política de expulsión esta vez se ejerce ”paulatinamente” (o sea, burocráticamente) como lo describió el ministro de policía José Ramón Fadul.

Si este fenómeno se reaparece en el Caribe del siglo XXI, se establece como señal de la destrucción de estas sociedades, posiblemente por las políticas y economías neoliberales cuales intentan de usar como escudo las lemas del patriotismo y del nacionalismo. El neoliberalismo hace el uso de una memoria histórica manipulada, solo para ocultar su tendencia hacia vender los institutos, inversiones y derechos públicos de sus países.

Los dominicanos, como muchos antillanos del Caribe incluyendo los provenientes de Aruba (isla de mi nacimiento) viven en una diáspora mundial. En muchos países los dominicanos tienen que enfrentar autoridades quienes les discriminan y quienes les intentan deportar por el mero hecho de viajar. (Afortunadamente, hay excepciones, por ejemplo en la república Argentina donde en los años mas recientes, las comunidades dominicanas pueden vivir sin temer la certeza de deportación, a pesar de que la vida de un inmigrante dentro de América no es fácil.)

Que una nación como la República Dominicana, cuyos ciudadanos han conocido esta historia de exilios políticos, aún pueden intentar de perseguir, expropiar y expulsar sus propios ciudadanos, nietos de inmigrantes quienes ingresaron a un país vecino hace 86 años atrás, es una tragedia desarrollándose en el Caribe. Esta tragedia aún puede ser detenida antes que se hace una historia como el ejemplo la de la nación balcánica de Yugoslavia en los años 1990.

La nostalgia oficialista del gobierno de Danilo Medina hacia políticas dictatoriales, esta reviviendo el despotismo trujillista en el Caribe, coincidiendo con el fenómeno en Honduras de un golpe militar con régimen policiaca, entre otros estados usando tácticas inhumanas fragmentando las democracias jovenes y frágiles del Caribe y de Latinoamérica en nuestro tiempo.

Siendo que usted representa una nación Caribeña en Europa, le ruego que se dirige al presidente S. E. Danilo Medina de la República Dominicana, fuertemente advirtiendo y exigiendo que ya no se implementa leyes de deportación hacia ciudadanos propios.

Con alto aprecio a su excelencia,

-Arturo Desimone, escritor arubiano, nacido en Aruba, descendiente de inmigrantes y exilios políticos, actualmente residiendo en Holanda.

1 Comment

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One response to “Carta a la embajada de la República Dominicana en los Países Bajos

  1. Ramon Todd Dandaré Mag. Ling.

    Es increíble que esto esté sucediendo en la República Dominicana en este momento histórico. Me adhiero a tus palabras, Arturo!

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